La repercusión de un Madrid-Barsa es planetaria y por lo tanto un magnifico escenario para divulgar doctrinas. Hoy se reforzó la idea de que el mejor fútbol es aquel en el que los futbolistas se divierten tocando el balón y atacando. El mesías fue Cruyff y Guardiola un apostol. Hoy los discípulos Xavi e Iniesta sumaron mas milagros en su colección de meritos hacia la beatificación.
El Madrid se ha mantenido cerca del Barsa en la liga con testarudez pero con discutibles argumentos futbolísticos. Demasiadas victorias por la mínima y por la épica. El primer gol de Higuain sembró la duda entre los entendidos de fútbol y planteó al Barsa un problema complicado que debería resolver si quería ser campeón. Para resolverlo, el Barsa utilizó la formula de colocar a Messi de “palomita suelta” en la media punta. Cuatro minutos mas tarde, Messi da un pase genial a Henry y el francés remata cruzado con un toque delicatessen. A los dos minutos, Pujol resuelve definitivamente el problema con un remate de cabeza dentro del área a saque de falta de Xavi, que las pones donde quiere. A partir del 1-2, la autoestima y la confianza fueron solo de colores azul y grana.
Una de las claves de semejante repaso futbolístico fue Messi. El argentino, tras un decepcionante partido contra el Chelsea, se encontró cómodo entre Cannavaro y Metzelder. Heinze, que soñaba con un marcaje histórico a Messi, como el de Gentile a Maradona, se encontró con que Leonel no estaba dentro de su jurisprudencia. Tal noticia transformó a Heinze en un cero a la izquierda. Messi, mientras tanto, paseaba libre por el pasto repartiendo pases y sonrisas. En uno de estos paseos se encontró con su amigo Xavi que venia de quitarle la pelota a Lass. Messi sin peder la sonrisa agarró la pelota y velozmente la puso dentro de la red del Madrid para hacer el 1-3.
Tras el descanso, el Madrid volvió a sacar un gol de la nada. A veces parece que el Bernabeu tiene un campo magnético favorable a los blancos. Una falta que pasó entre multitud de cabezas y que Ramos remató sin estética. Otro equipo hubiera percibido el miedo escénico de ese Madrid que siempre se levanta, pero el Barsa respondió con tres goles más y sin dejar de bailar con el balón el los pies. Henry hizó el cuarto en una de las relajaciones defensivas de Ramos. El quinto lo firmo Messi a pase de Xavi. Messi, ya cerca del área pequeña y delante de Casillas amago un disparo que nos engaño a todos en el Bar. Todos levantamos el culo de la silla. El movimiento de Casillas fue mas delicado, pero suficiente para mostrar el pasillo hacia el gol por el que Messi lanzo el balón.
El Madrid era un muñeco de peluche mordisqueado y babeado por las fauces de un can. Eran unos minutos de severa penitencia por el pecado de una planificación deportiva pésima, que se pretendió remendar a golpe de talonario en Diciembre.
Ante tal bullicio por la portería contraria, Pique se acerco hasta el mismo poste de la portería de Casillas, donde se encontró con el 2 a 6. Un regalo para el mayor descubrimiento de la temporada. Con Piqué hay central en el Barsa y en la selección para dos lustros.
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